jueves, 6 de febrero de 2014

Ciberespacio y su mal uso.










El ciberespacio es el ámbito de comunicaciones constituido por una red informática, para muchos (más que todo adolescentes) el ciberespacio y la Internet hacen parte fundamental de sus vidas de hecho, se comunican con los amigos de su entorno más cercano pero también con gente desconocida. Cuando llegan a casa, lo primero que hacen es conectarse para comprobar la actividad de las redes sociales, hablan con sus compañeros de clase y comentan las peripecias del día a día con los amigos. Consideran a Internet como un recurso para mantener las relaciones a distancia; muchos de ellos afirman tener amigos en otras ciudades/países con los que se comunican a través de las redes sociales. También citan el reencuentro con gente a la que no veían en mucho tiempo. Como se evidencia el ciberespacio y la Internet tiene muchas ventajas pero también tiene sus riesgos y mal uso.

Un ejemplo de sus riesgos esta el conocer y hablar con extraños por las redes sociales:

Un primer riesgo posible, que afecta evidentemente a los de menor edad, es el del establecimiento de contactos con desconocidos. tanto unos como otros, utilizan Internet no sólo para comunicarse sino para entablar relaciones de carácter amistoso, e incluso sentimentales. Hay gran cantidad de extraños aparentemente interesados en decirnos cosas que probablemente no queremos escuchar. Y aprendemos a ignorarlos, pero también, de vez en cuando, a escucharlos. Aprendemos, incluso, a dialogar con ellos y a aceptar lo que nos dicen, hasta el grado de luego repetirlo a otros. A la televisión le ha costado décadas de insistencia acostumbrarnos a no ignorar algunas de las cosas que nos dice.  Los jóvenes pueden toparse con personas desconocidas, que llegan a mentir su edad o sus intenciones. Si logran su confianza a lo largo de la charla en la red, es posible que le saquen información personal, como su lugar de residencia, fotos o incluso un número de teléfono. Los expertos señalan que ante la tendencia de los adultos al miedo permanente por su seguridad, y por la necesidad de diferenciarse generacional-mente, una pequeña parte de los adolescentes dimensionan el peligro real que entraña compartir datos personales con desconocidos. Ellos pretenden tener su mundo, con sus códigos, porque eso es propio de su edad. 
         Difusión de la imagen personal:

Es necesario prestar atención especialmente a la poca importancia que tienen al cuerpo, incluso llegando amostrarse con poca ropa. Aunque sólo alguno de los participantes reconoció haber posado desnudo ante la cámara, afirman que este fenómeno es común entre los adolescentes. También el uso de la webcam para mostrarse antes los demás. La mayor parte de los implicados explica que el fenómeno existe y que lo ha comprobado de primera mano, En este sentido, la fotografía se convierte en una forma de representación individual.

Mal uso del ciberespacio: ciberbullying

El cyberbullying se refiere al uso del ciberespacio para acosar psicológicamente a otros. El anonimato, la no percepción directa e inmediata del daño causado y la adopción de roles imaginarios en la Red convierten al ciberbullying en un grave problema. El ciberacoso produce un efecto devastador en sus víctimas, socavando su bienestar e invadiendo espacios muy necesarios para el menor como su descanso o el tiempo de estudio. Normalmente se da una situación de poder del acosador respecto de su víctima. Cuando se publica o envía información con la intención de herir a una víctima de acoso en la red, ésta se difunde de forma inmediata de manera que resulta imposible a la víctima cuantificar el alcance de la agresión y cuántas personas están participando en ella. El problema se acrecienta de forma muy importante y resulta muy difícil eliminar dicha información lo que hace que perdure incluso una vez desaparecida la voluntad del agresor de acosar. Normalmente los episodios de ciberacoso suelen estar ligados a situaciones de acoso en la vida real y de acoso escolar. Son herramientas casi invisibles a los ojos de los profesores pero humillantes para la víctima. El malvado uso de este tipo de recursos puede dañar psicológicamente a la víctima y vulnerar la ley de protección de datos del menor y su intimidad. Los efectos por desgracia, no son menos graves que los del bullying. Aunque no haya agresiones físicas, las consecuencias psicológicas pueden ser incluso mayores. En varios países ya se han producido suicidios. La inmediatez y el alcance de Internet hacen que “las agresiones” sean sencillas de realizar y, al mismo tiempo, que tengan unos efectos potenciales devastadores.





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